Alternativas de Manejo de los Residuos Sólidos Domiciliarios (RSD)

El progreso tecnológico permanente, la superación de los métodos de fabricación, el crecimiento económico y demográfico y la supuesta mejora del nivel de vida de la población (Capitalismo), ha provocado las modificaciones de los patrones de consumo del hombre moderno, ocasionando un aumento en la cantidad de residuos que se generan en la sociedad. Además, modificaciones sustanciales en su constitución han provocado que el proceso de degradación rápido y eficiente, que realizaba innumerable cantidad de organismos presentes en el medio, se vea frenado o impedido por las nuevas estructuras químicas y físicas de los residuos. Este desequilibrio genera contaminación de los suelos, aire y agua, además de permitir la instalación de focos de enfermedades que puedan afectar a la población.
Otro problema importante es la eficiencia en el servicio de recogida de RSD, la decisión de la ubicación de un vertedero apropiado y apartado de la población y los conflictos con los cartoneros o recolectores informales, por necesidad u oficio sin ninguna regulación, que abren y revisan las bolsas de basura dejando desparramados los desperdicios en las calles, considerando también a los habituales animales que circundan por las calles de nuestra ciudad, gatos, perros, roedores y desde hace algún tiempo gigantescas gaviotas omnívoras, devoradoras de papas fritas con ketchup. Así como vamos el chupacabras no tarda en apropiarse de lo suyo.
En algunos casos los desechos pueden ser utilizados incorporándolos como insumos de otros procesos, ya sea como energía o materias primas auxiliares. En las actividades domesticas y de servicios se generan residuos que pueden adquirir un valor económico; el que esa potencialidad se transforme en beneficio real dependerá del tratamiento que se les dé en el proceso posterior a su generación. Entonces, entre los objetivos de las políticas para gestión estará, por estas razones, el minimizarlos y aprovechar su valor económico.
Las acciones que acompañan el ciclo de vida del residuo urbano son un sistema de manejo, y se ordenan en tres etapas: generación y acumulación, recolección y transporte, y disposición final.
En la gestión de los residuos sólidos urbanos se requiere influir para disminuir su generación, economizar en su transporte y aumentar las alternativas de reciclaje, puesto que cada vez son menos las comunidades dispuestas a aceptar rellenos sanitarios en sus límites, por razones subjetivas y objetivas.
Frente a estas problemáticas es que surgen alternativas de manejo de los residuos sólidos y se reconoce la utilidad de los residuos para producir nuevos bienes al devolverlos al ciclo productivo. Estas alternativas de manejo van ha depender de la característica de los residuos ya sea si son orgánicos o inorgánicos.
Resulta evidente que el problema de la contaminación y los desechos ya no pueden seguir siendo considerado exclusivamente como una carga económica, pues conforma un sector capaz de generar el desarrollo de actividades que por su complejidad e interés se constituyen en factores estimulantes al propio desarrollo, creando un circulo virtuoso de crecimiento que vincula desarrollo tecnológico, producción de bienes de capital, empleo y disminución de contaminantes.
Con humildad y desinteresadamente, quizás sería mejor y justo reconocer nuestros errores frente a este tema y de una vez por todas aterrizar en que si realmente deseamos formar a las nuevas generaciones debemos informarnos, discutirlo, regularlo y practicarlo. Así sea.